Clasificación arancelaria y Regla Octava: los riesgos para las empresas

Las recientes modificaciones a la Tarifa de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación (TIGIE) con nuevas tasas de importación a diversas fracciones arancelarias han generado ajustes en la forma en que las empresas gestionan sus operaciones de comercio exterior. 

Estos cambios no solo impactan costos, sino también la manera en que se clasifican las mercancías, se aplican programas de fomento y se cumplen regulaciones.

En este contexto, se han identificado tendencias operativas dentro de las empresas, particularmente en el uso de la Regla Octava como mecanismo para mitigar el Impuesto General de Importación (IGI). Sin embargo, esto ha expuesto riesgos relacionados con la trazabilidad, la correcta clasificación arancelaria y el cumplimiento de regulaciones.

De acuerdo con Irán Uribe, gerente de comercio exterior en Grant Thornton Tijuana, los cambios recientes en el panorama arancelario deben analizarse más allá del impacto inmediato en las tasas, ya que también forman parte de una estrategia de supervisión por parte de la autoridad. 

Durante el webinar Trazabilidad, regla octava y aranceles: lo que nadie te dice sobre hacer una mala clasificación, explicó que la actualización de tasas arancelarias implicó modificaciones en 1,463 fracciones, muchas de las cuales corresponden a mercancías consideradas sensibles conforme a disposiciones regulatorias. 

Los cambios incluyen casos en los que tasas de importación que originalmente habían sido establecidas como temporales pasaron a ser definitivas.

En algunos sectores, los aranceles que anteriormente podían ubicarse en niveles cercanos al 5 % se mantuvieron en rangos de hasta 30 % o 35 %, lo que generó presión para que las empresas buscaran alternativas para mitigar el impacto en sus operaciones.

Ante este escenario, muchas compañías recurrieron a la Regla Octava, un mecanismo que permite importar ciertos insumos con un tratamiento arancelario distinto dentro de programas de fomento al comercio exterior.

La pérdida de trazabilidad y problemas detectados

Aunque la Regla Octava puede ser una herramienta útil dentro de programas como el PROSEC, el aumento en su uso ha generado preocupaciones relacionadas con la trazabilidad de las mercancías.

La autoridad ha señalado que esta figura puede convertirse en una “caja negra”, debido a que dificulta identificar con precisión qué mercancías se importan realmente cuando se utilizan fracciones como la 9802, lo que limita la capacidad de generar estadísticas comerciales y verificar el cumplimiento de regulaciones.

Entre los problemas detectados se encuentran:

  • Uso de una sola fracción para diversas mercancías.

  • Solicitudes con múltiples países de origen sin una planeación clara.

  • Diferentes unidades de medida dentro de un mismo permiso.

  • Descripciones genéricas que no identifican plenamente la mercancía.

Estas prácticas afectan la visibilidad de la autoridad y también dificultan los procesos de auditoría.

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Alternativas para mitigar el impuesto de importación

Uribe señala que la mitigación del IGI debe seguir un orden lógico de análisis. La primera opción suele ser el uso de tratados de libre comercio, siempre que se cuente con el certificado de origen correspondiente.

Posteriormente pueden analizarse los beneficios de programas sectoriales como PROSEC, que permiten reducir o eliminar aranceles para ciertos insumos utilizados en la producción.

En este esquema, la Regla Octava surge como una herramienta adicional, pero su uso requiere verificar que las materias primas realmente se destinen al producto final registrado en el programa sectorial correspondiente.

Importancia de la trazabilidad en la operación

La trazabilidad implica que la descripción de las mercancías sea consistente en todos los documentos relacionados con la operación de comercio exterior.

Esto incluye sistemas de control de inventarios, pedimentos, certificados de origen, listas de materiales y permisos asociados. Cuando las descripciones no coinciden entre estos documentos, se generan inconsistencias que pueden derivar en observaciones durante auditorías.

Mantener esta congruencia documental es una de las principales herramientas para demostrar la materialidad de las operaciones ante la autoridad.

En este contexto, los cambios arancelarios recientes y las actualizaciones regulatorias han incrementado la atención sobre la correcta clasificación de mercancías y la trazabilidad de las operaciones de comercio exterior.

Por ello, las prácticas operativas que antes se consideraban rutinarias, como el uso extensivo de la Regla Octava o las descripciones genéricas de mercancías, pueden generar riesgos significativos cuando no se analizan dentro del marco normativo vigente.

Revisar la clasificación, fortalecer la documentación técnica y mantener la coherencia entre los distintos registros operativos se vuelve un elemento fundamental para evitar contingencias y asegurar el cumplimiento en las operaciones de importación.

Si quieres conocer más información, consulta la grabación del webinar en este enlace.

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