Revisión del T-MEC 2026: Resultados de la Consulta Nacional
Tras concluir un proceso de consulta pública previo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el 78.5 % del sector privado respalda la permanencia del acuerdo.
El ejercicio, que se llevó a cabo en los 32 estados de la República y 30 sectores industriales, revela una integración profunda como condición indispensable para la competitividad global de América del Norte.
Un bloque interdependiente
La dimensión del T-MEC ha superado las expectativas iniciales de su firma. Hoy América del Norte integra a más de 500 millones de consumidores y representa casi el 30 % del PIB mundial.
De acuerdo con el documento de resultados de la consulta, la eficiencia del bloque se basa en una ventaja logística estructural que permite tiempos de entrega de 1 a 3 días, habilitando esquemas de producción just-in-time que resultan imposibles de replicar con socios transoceánicos.
En ese tenor, en 2024, el comercio diario alcanzó los 2,562 millones de dólares, lo que equivale a 1.8 millones de dólares por minuto. Un dato crítico que México llevará a la mesa de negociación es que el 40 % del valor de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos incorpora contenido estadounidense, desmitificando la idea de una relación de suma cero y confirmando que lo que beneficia a México, fortalece la competitividad industrial de EE. UU.
Puntos críticos y demandas sectoriales
A pesar de que el 83 % de los participantes percibe un impacto positivo, el informe detectó áreas de fricción técnica y regulatoria que requieren ajustes en la instrumentación:
Medidas Unilaterales: existe una demanda firme para eliminar aranceles aplicados bajo la Sección 232 (seguridad nacional) en acero y aluminio, los cuales elevan costos y generan incertidumbre en las cadenas de valor.
Reglas de origen: el sector automotriz y aeroespacial advierten que un aumento desproporcionado en el Valor de Contenido Regional (VCR) podría volver inviables sus operaciones. En contraste, la industria química y siderúrgica proponen endurecer estas reglas para frenar la triangulación de insumos asiáticos.
Mecanismo laboral: las organizaciones sindicales valoran el fortalecimiento de los derechos colectivos, pero denuncian asimetrías en la aplicación del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida, solicitando que se agoten primero las instancias legales nacionales.
El mapa regional de la producción
El análisis transversal de las consultas permitió identificar que México no es un bloque homogéneo, sino que opera bajo seis regiones productivas con necesidades específicas:
Norte manufacturero (BC, Son, Chih, Coah, NL, Tamps, Dgo): enfocado en eficiencia fronteriza y suministro energético estable.
Bajío Automotriz (Gto, Qro, Ags, SLP, EdoMex): altamente sensible a cambios en reglas de origen y transición hacia la electromovilidad.
Occidente Agro-logístico (Sin, Nay, Col, Mich): preocupado por certificaciones sanitarias e inclusión de PYMES.
Centro diverso (CDMX, EdoMex, Hgo, Tlax, Pue, Mor): enfocado en combatir la subvaluación y la saturación de infraestructura logística.
Sur-Sureste Emergente (Gro, Chis, Oax, Tab, Camp, Yuc, QRoo): demanda que el T-MEC sirva para cerrar brechas estructurales de infraestructura.
Otros Polos: Jalisco destaca por su manufactura electrónica avanzada y BCS por su enfoque en servicios turísticos.
Hacia la seguridad económica regional
La estrategia de México para el 2026 trasciende el intercambio de bienes. De acuerdo con el titular de la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard, la dependencia ha definido una "agenda ofensiva" centrada en la seguridad económica.
Actualmente, la región depende en un 90 % de otras regiones para precursores farmacéuticos y aminoácidos esenciales para la industria cárnica. La meta es relocalizar estas cadenas de suministro para reducir vulnerabilidades ante choques geopolíticos.
Finalmente, México propondrá la creación de una Ventanilla Única Trilateral interoperable que digitalice procesos aduaneros, homologue firmas electrónicas y acelere los procesos mediante la interoperabilidad tecnológica, consolidando a América del Norte como la plataforma productiva más resiliente del mundo.
Fuente: Secretaría de Economía.
